Probablemente el vino más emblemático de Sudáfrica. Envejecido durante 15 meses en barricas de roble francés.
Elaborado por la bodega Boekenhoutskloof, con un blend de Syrah (69%), Garnacha (12%), Cabernet (10%), Cinsault (7%) y Viognier (2%), cada variedad de una zona diferente de Western Cape, y fermentadas y criadas por separado.
El color es el típico de un Syrah del nuevo mundo (intenso y con la capa alta), en nariz aparecen notas de fruta de bosque jugosa (moras, frambuesas), recuerdos varietales (goma, tinta), profundos toques balsámicos, aromas vegetales y una buena crianza que deja recuerdos de bollería, canela y cacao. El aroma de las variedades principales se hace muy presente y en equilibrio.