Vino criado durante nueve meses en barricas nuevas de roble americano en cueva a doce metros de profundidad donde temperatura y humedad son constantes a lo largo del año y mínimo un año en botella. A la vista presenta un elegante color rojo muy vivo y bien cubierto. En la nariz goza de una expresión aromática rica en matices, conjugando los aromas de una buena crianza en roble nuevo con los frutales propios de la variedad. En boca, buena entrada, bien estructurado, sabroso y con nervio, acabando en un elegante e intenso postgusto.