Un vino singular y atípico de la Tierra de Castilla, elaborado de uvas Graciano y que encarna una diferencia que nace desde las raíces: el terreno, el clima, la cepa, además de la mano que trabaja, la técnica, la cultura, la historia, la inteligencia del hombre.
Un tinto concentrado y espeso, con toques de flores, amplio, sabroso, mineral y balsámico. Un vino para guardar, pues cada año que pasa va a sorprender más.